Ahmed Salman Rushdie, escritor británico famoso por la publicación del controvertido Los versos satá
nicos y conocido principalmente como Salman Rushdie, abrió un día su cuenta de Facebook y se encontró con que había sido clausurada por los administradores. ¿La razón? Estos no creían que fuese verdadera.Rushdie hizo todo lo posible para demostrar que era él quien se encontraba detrás de esta identidad, e incluso envió una fotocopia de su pasaporte. Tras recibir el documento, la red social reconoció que era él de verdad, pero alegó que el escritor debería utilizar su nombre de pila (Ahmed) en lugar de los dos apellidos que acostumbra a usar. Él se opuso, ya que siempre ha sido conocido en todo el mundo como Salman Rushdie, pero Facebook siguió en sus trece reactivando su cuenta sin su pseudónimo.
Rushdie comenzó a quejarse de la situación a través de su cuenta de Twitter (en donde tiene más de 100.000 seguidores), aireando los detalles de la "batalla" y mencionando hasta al mismísimo Mark Zuckerberg. De esta manera inició una campaña en defensa de segundos nombres utilizando ejemplos como Paul McCartney y Scott Fitzgerald, personalidades que nunca han sido conocidas por sus primeros nombres (James y Francis, respectivamente)
Finalmente Facebook devolvió al escritor su cuenta original, y éste twitteó: "Victoria. #Facebook cedió. Soy Salman Rushdie otra vez. Me siento MUCHO mejor. Una crisis de identidad a esta edad no es divertida. ¡Gracias Twitter!"Este incidente, a pesar de acabar siendo anecdótico, nos hace plantearnos seriamente la política de Facebook sobre nombres reales VS pseudónimos. El documento con los términos de servicio dice lo siguiente: "Los usuarios de Facebook proporcionan sus nombres e información reales y necesitamos tu ayuda para que siga siendo así" Aquellos que no usen su nombre de pila incumplen directamente las normas de Facebook, y por lo tanto sus cuentas pueden ser desactivadas.
¿Os parece una medida excesiva o creéis que los administradores deben mantenerse inflexibles ante este hecho?
Irene Benlloch Cabiedas




Como muchos de vosotros sabréis, el pasado 11 de noviembre el equipo de Mariano Rajoy presentó una queja en Twitter con motivo de la cuenta @NanianoRajoy. La red social no se hizo esperar y cerró la misma ante la indignación de muchos twitteros, que vieron este suceso como un acto de censura en toda regla. A través de múltiples comentarios (#freenaniano, de hecho, fue tema del día en Twitter) exigieron su reapertura en pro de la libertad de expresión, e incluso a lo largo de los días siguientes comenzaron a crear nuevas cuentas con nombres parecidos como @NanianoReturns, @NanianoRajoy2, @MarainoRajoy o @MairenaRajoy, que continuaban parodiando al dirigente y pedían que volviera el Naniano original.
¿Estamos ante un ejemplo de censura? Totalmente. Recordemos que Twitter, frente a los posibles casos de suplantación de la identidad, acepta las parodias a un perfil siempre que quede claro que se trata de una identidad falsa: "Si no fuera evidente a través del perfil que es una broma, será considerada como usurpación de identidad no paródica" Pero en este caso, el tono satírico de la cuenta era totalmente apreciable a primera vista, y no podemos olvidar que en Twitter existen un sin fin de cuentas similares dedicadas a otros personajes públicos de la realeza, política y farándula que nunca antes han sido cerradas.