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sábado, 15 de octubre de 2011

Herencias Digitales

Anoche, mientras navegaba, encontré una curiosa noticia: Británicos dejan en su testamento su "herencia digital." La noticia hablaba de como al morir, y perder el control sobre sus propiedades digitales, ya empezaba a haber gente que dejaba en su testamento las contraseñas de acceso a varios sitios de Internet, con la idea de que se preservara lo que un día había conformado su identidad digital, y los posibles restos de valor que dejara por la red.

Así, los testamentos contienen contraseñas de perfiles en redes sociales, contraseñas de cuentas de Spotify o Evernote, o datos de acceso a cuentas de PayPal con activos disponibles. De esta manera, la persona al morir, no dejaría nada de valor que se quedara sin utilizarse, pues el que reciba la herencia de una cuenta de PayPal podría acabar de gastarse el dinero que contiene, ser el propietario de una cuenta premium sin finalizar de cualquier servivio online, quedarse con las canciones descargadas desde servicios como iTunes, o administrar las fotos de la persona que se ha ido.


Nuestra identidad digital toma cada vez mucha más parte en nuestra vida, y nos hace quienes somos, por ello, Facebook nos permite desactivar una cuenta de alguien que ha fallecido, pero perderíamos las fotos que ahí se almacenan, por lo que al dar la contraseña a alguien querido, éste podría rescatar las fotos antes de ser borradas. En un mundo en el que los álbumes de fotos físicos ya casi no se utilizan, esto podría permitirnos conservar la memoria de esa persona a la que tanto queríamos y recordarla más tarde.

Investigando más sobre el tema, encontré un servicio con el ánimo de ayudar a la gente a realizar estos repartos de "herencias digitales", se llama iCroak y permite administrar nuestros activos digitales una vez muramos de forma que vayan a parar a quien queramos. Es un servicio de pago anual, al que tendrían acceso los "guardianes" de nuestra herencia una vez muramos, al habérsele enviado un nombre de usuario y una contraseña para poder desbloquear el acceso a los activos que le toquen, pasándo a ser él el propietaro de los mismos. Libros, música, fotos, que se encuentran en la nube, o cuentas en videojuegos online no se perderían para siempre al no tener acceso a ellas.

Es una idea muy interesante, y con mucho sentido pues es verdad que cada vez nuestras pertenencias pasan a ser más digitales que físicas, y si mueres y nadie más sabe tus contraseñas, dejarías cosas en las que has gastdo dinero en vida (al igual que en las físicas) desaparecidas, por no tenerse acceso a ellas.

¿Vosotros que opinaís? ¿Dejariáis a vuestras personas más queridas vuestro legado digital? ¿O preferirías que se perdiera el acceso al mismo para siempre?


Eugenio Ponz Pelufo

domingo, 9 de octubre de 2011

¿Son Facebook y Twitter una paso hacia la libertad y la pluralidad en la red?

Desde el inicio de la Web 2.0, se comienza a hablar de las redes que los usuarios conforman en Internet a través de distintos medios.

Una de ellas es el tipo de red distribuida, representada por la blogsfera, en la que los blogs, además de tener permitir una participación de los usuarios en los comentarios de cada post, pueden abrir nuevos hilos de conversación con otros blogs creando debates entre ellos, abiertos a cualquier proposición o debate paralelo al principal. Este tipo de red permite que los filtros mediáticos desaparezcan y aparezcan nuevas opiniones y puntos de vista. Aquí se da lo que se llama lógica de la abundancia, pues se esta abierto a cualquier idea.

Otro tipo de red es la descentralizada, en la que los usuarios, pueden participar de distintas formas en sitios web en los que esta participación es necesaria para que se dé el desarrollo de la misma, un ejemplo es Wikipedia o Menéame. El problema surge cuando estas particpaciones no se dan y se suman al conocimiento colectivo, sino que para que sean efectivas y de confianza, tienen que aprobarse o revisarse, aplicando así a todos los individuos el mismo corte y las mismas reglas en cuanto a como actúan, y la misma forma de comunicarse con ellos, según un valor "universal". De esta forma, se premia a los usuarios más participativos y estos ganan un estatus que les da cierto poder e importancia, que les pone por encima de los otros individuos, valorándose más su forma de pensar o los contenidos que ellos agregan. Esto es lo que se llama principio de generación de escasez.

David de Ugarte lo explica así:

"El problema central de muchos servicios que suelen identificar a la web 2.0 es la generación de escasez: elegir un único output igual para todos los usuarios, por muy democrático que sea el proceso, no puede resultar sino frustrante, ya sea en una enciclopedia virtual o en un sistema de selección de titulares.
La verdad es que el máximo de satisfacción de todos y cada uno se obtiene cuando todos y cada uno obtienen una respuesta personalizada. Más segmentación, más libertad, más satisfacción.
Y mucho me temo que eso es aplicable absolutamente a cualquier sistema de selección y agregación de contenidos o gustos"

Como ejemplo pone un video muy interesante y entretenido que lo explica con la teoría de la "salsa de espagueti Campbell"






Finalmente, llegamos a la red centralizada, en la que los usuarios se relacionan entre ellos a través de algo que se lo permite, como una red social, los ejemplos más claros los tenemos con Facebook y Twitter. El individuo puede demostrar quién es y como és a través de lo que comparte con los demás, ya sean ideas o fotos. En Facebook, uno puede diseñar su identidad a través de la adhesión a distintos grupos para reafirmarse en sus ideas y para darlas a conocer a los demás. Esto, marca gravemente el sistema ideal de red, en el que los individuos debaten y razonan sus ideas pudiendo así evolucionar hacia otras, reafirmarse en las que ya tiene, o desecharlas completamente al darse cuenta de que lo que pensaba no es del todo bueno, pues se crea una cultura de la adhesión, en la que el grado de compromiso con una idea es mucho menor, pues simplemente se le da a un botón, y esta idea pasa a ser parte de su identidad, sin ni siquiera plantearse sinceramente lo que puede significar. En vez de permitir nuevas identidades que pueden mejorar al individuo, estanca las que ya existen. 
En Twitter el ejemplo va más allá, donde las ideas que se comentan, aunque en apariencia sean las que a cada uno le vengan en gana según lo que piense y de acuerdo a su identidad, se rigen a través de la agenda pública marcada por los medios, pues se comentan las cosas más importantes de cada día (o momento incluso), potenciadas por los Trending Topics. Esto hace que para poder tener relevancia en la red necesites hablar de estos temas, aunque no se correspondan con tu identidad.

En este momento, nos encontramos en un punto en el que la última de las redes es la predominante, e incluso desde la cual, se crítica a las demás, como la distribuida, en la que como hemos visto, la libertad es mayor y en la que la identidad digital de cada individuo, pueda llegar a mejorar y ser más realista y exacta con la identidad de cada uno, al permitir la reflexión, y no la simple adherencia sin compromiso a conceptos e ideas que pueden no ser fieles a la identidad de los usuarios.

Eugenio Ponz Pelufo

viernes, 7 de octubre de 2011

"Nadie es en realidad tan feo como en su DNI...

...ni tan guapo como en su foto de perfil"
Decíamos en la primera entrada que una identidad digital se fragua dependiendo de los "pasos" que uno dé en el ciberespacio. Pasos en forma de comentarios en foros, de interacción en alguna red social, o en forma de entrada en nuestro blog personal. Sin embargo, y como ya podemos imaginarnos, la idea que uno transmite a través de Internet no siempre depende de sí mismo (ni es la acertada o deseada) La red, pese a que nos proporciona numerosas ventajas y comodidades, también puede jugarnos malas pasadas en cuanto a identidad digital se refiere (tema que abordaremos más adelante)

Sin embargo, de nosotros SÍ depende el primer paso, ya que el hecho de tener una identidad en el mundo físico no implica poseer una identidad digital, sino que ésta ha de crearse y gestionarse. En el momento en que nosotros decidimos registrarnos en Facebook o crearnos una cuenta de Google para poder comentar en el blog de algún amigo, ya hemos abierto la puerta hacia la virtualidad. También dependerá de nosotros la imagen más superficial que transmitamos en la red, la primera impresión que suscite esta nueva identidad.

Así pues, tendremos dos opciones a la hora de empezar a construirla: o bien mostrar una imagen real de nosotros mismos (con una página de perfil cuidada y verídica, ya sea para utilizarla con fines laborales o simplemente para existir en la red); o bien aprovecharse del anonimato que brinda Internet para crear una identidad parcial o completamente distinta a nuestra realidad verdadera, con objetivos muy diversos. Es decir, cada uno de nosotros podremos elegir si deseamos tener o no una identidad digital que coincida con la física, o bien modificar ciertos rasgos como la edad, el género o las características físicas y psicológicas de la misma.

En cualquier caso, nosotros somos los que decidimos la imagen que nos permitirá ser visibles en la red. Escogeremos un nombre concreto (ya sea el nuestro propio, uno ficticio o un nick que nos agrade), una fotografía que nos identifique (o no) y una serie de datos de todo tipo. Si abrimos una cuenta de Facebook, por ejemplo, el simple hecho de unirse a un grupo u otro irá perfilando la imagen que el resto de usuarios tenga de nuestra persona. Así pues, un sujeto que forme parte de "Dios, devuélvenos a los Beatles y te daremos a los Jonas Brothers", no se sentirá identificado con aquellos que se unan a "Levanten la mano los Biebers si están orgullosos de Justin". O, cambiando de tercio, probablemente los dientes de los miembros de "Tortura, ni arte ni cultura" rechinarán al ver el grupo "Yo también defiendo al Grupo Intereconomía TV" en el perfil de algún contacto...y así sucesivamente.

En definitiva, los usuarios y sus nuevas identidades digitales mostrarán, en primera instancia, "una personalidad construida a partir de categorías y atributos sociales estandarizados con los cuales modelará su presentación online, creando una imagen que lo representa"

Diseñar un avatar, escoger la foto que usaremos como principal y adaptarla a una página de perfil de ciertas características, son acciones que definen nuestro "Yo" virtual más superficial y que a su vez constituyen la parte más importante y decisiva de nuestra "presentación en sociedad" Porque sí, señores, tanto si optamos por mostrar nuestra imagen genuina en la red, como si preferimos permanecer en el anonimato, la primera impresión es la que más cuenta. Como si de un juego de seducción se tratase, y más si nuestro objetivo es reclutar a numerosos followers con nuestro Twitter o al tipo que más veces le dé a "Me gusta" en nuestras publicaciones de Facebook. Ahí va un ejemplo: Probablemente, si os toparais con estos sujetos vía Facebook, no sentiríais unas ganas irrefrenables de agregarlos a vuestra lista de contactos...¿Pero quién de nosotros/as no ha pensado "Qué tipos más originales e ingeniosos, me los pido para Reyes"? Sí, quizá esté exagerando un poco, pero el "mal" ya está hecho: Jason, Jon y Tamara han conseguido meterse en nuestras retinas con un diseño innovador durante al menos unos segundos.


La identidad virtual está sujeta a la valoración de los demás, y más cuando ésta se construye en una red social. Que estas tres personas hayan conseguido atraernos con una sencilla composición fotográfica significa que su identidad virtual más superficial ya ha sido configurada de forma positiva o negativa (dependiendo de los gustos de quien mira, claro) Para bien o para mal los tres han conseguido un lugar en la red, y por lo tanto, las fases de Participación y Valoración Social están más que superadas. ¿Pero qué ocurre con las de Reputación y Credibilidad? Esa ya es otra historia...


Irene Benlloch Cabiedas

El incordio de lo alternativo.

- A @indiescabreados ahora les ha dado por tacharlo todo de Casual.
- ¿Qué es eso de @indiescabreados?
- Buena pregunta.

Todo el mundo duda de quién o quiénes se esconden detrás de la cuenta de Twitter que cuelga del revés a toda la escena pop, rock e indie nacional e internacional. Tienen incluso tiempo para cargar contra los actores y aquellos con más actividad en las redes, que son quienes lo pagan. Hablamos de Macarena Gómez, Mario Casas o Julián López entre otros. 
Este personaje virtual acosa constantemente a Lourdes Hernández, más conocida como Russian Red. Retuitean a diario a Nacho Vidal y a Dani Martin. Tienen palabras de desprecio hacia Manos de Topo, Ellos, Lori Meyes, Coldplay, Bloc Party y Oasis y sin embargo hacen referencias constantes a sus canciones indicando que son buenos conocedores de lo que critican. El líder de Los Planetas es un objeto de mofa continuo y su extraña pronunciación queda plasmada en la transcripción de sus temas vía tweet, que siempre van en mayúsculas. ¡Ni las salas de conciertos, ni los festivales pueden escapar de sus menciones siempre con sentido peyorativo!  Las tribus urbanas son clasificadas día a día diferenciando lo hipster, lo indie, lo casual, los complementos asociados a cada una, lo que está de moda, la música que va con cada tipo.


Sólo Joe Crepúsculo parece ser el único que se libra de los comentarios ofensivos y es impuesto como un gurú.  Incluso han inventado varias secciones como #OUTFITCABREADO que se dedica a despotricar de los horribles conjuntos que ellos mismos muestran en fotos o "¿Y AHORA QUÉ PREPARARÁ DAMON ALBARN?" 


Cuentan con aproximadamente 5000 seguidores en Twitter y no sólo de esta red social viven pues en Facebook también pueden ser encontrados aunque cuentan con un perfil mucho más discreto. Desde luego, no dejan indiferente y por cada seguidor topan con algún tipo de amenaza o insulto que se atreven a retuitear. Además de recibir respuesta vía Twitter, en el blog en el que han participado alguna vez (Indiespot.es) también han recibido respuestas a su ácida forma de expresarse.


Se sabe que son de Barcelona y que no se pierden ni una sesión de IndiespotDJs (de la redacción del blog musical), con los cuales han colaborado en tres ocasiones: http://indiespot.es/2011/07/09/indiescabreados-1-el-fichaje/

Clasificar pues estilos de música acostumbrados a leer su lenguaje (aunque en sólo 140 caracteres) hace que en ocasiones sea algo difícil la comunicación con las personas que no conocen este fenómeno social. Se acaban por desarrollar términos que difícilmente conocen otras generaciones. Se crea una jerga de la red que no puede ser compartida ni con las personas de nuestra edad que no están tan sumamente familiarizadas con páginas de internet que exalten figuras de este propio universo, el virtual. Aquí podríamos jugar con el ejemplo de una de tantas reflexiones acerca de los gafapasta y de que ahora las no-gafasdepasta son las nuevas gafasdepasta,como dirían ellos mismos.
@indiescabreados son sólo un ejemplo de tantas otras personas que crean una identidad virtual que acaba haciéndose conocida a nivel nacional ya que las redes sociales permiten una actividad anónima, ficticia, que llega a millones de personas y que juega con el diálogo. Es fácil criticar de una forma tan abierta cuando tu identidad personal no queda al descubierto.


Lucía Castillo Monteagudo

domingo, 2 de octubre de 2011

Identidad Digital en el día a día

Con el gran uso que hacemos en nuestras vidas de nuestra Identidad Digital, ¿es posible que ésta se esté empezando a asociar a nuestra Identidad no Digital?

Es algo que estamos comenzando a ver día a día por todas partes, la gente ya no te identifica tal y como eres, con lo que digas o hagas delante de ella, sino que tu marca virtual, siempre va por delante. Sobretodo, como comentábamos en la entrada anterior, cuando tus conocidos (o no) tienen parte de tu vida al alcance de un click debido a las redes sociales. Ya no eres tú mismo tal y como eres, o como te comportas, sino lo que unas fotos o un comentario den a entender a cada persona.
Lo mismo se puede aplicar a como te comportas en un foro con los demás, donde esconderse tras una apariencia, o sacar la verdadera es tan fácil como comenzar a postear.

Y no creamos que esto solo nos pasa a nosotros por habernos expuesto sin pensarlo (o pensándolo) y dando una imagen nuestra que bien puede que sea la real, o puede que no, a figuras a la vista de cualquiera por su presencia mediática o relativa relevancia, también les pasa.

En unos casos, puede ser cuestión de publicidad, como vimos el 22 de septiembre en su partido contra el F.C. Barcelona la acción que organizó el Valencia C.F. que llevó como patrocinador principal en la camiseta, no a una empresa importante de automóviles, o de ropa deportiva, sino ¡su Twitter! Aquí vemos, como es importante, incluso en una asociación deportiva, gestionar una identidad digital que les mantenga en contacto con los aficionados en cualquier momento y para estar al servicio de sus dudas si hace falta en algún momento, a la par que informa sobre lo que sucede en el club. Gracias a esto, la cuenta de Twitter del equipo, consiguió más de 2000 seguidores en una sola noche.



Otro caso que se ve desde hace poco, es el que sucede en el programa de Antena Neox, Otra Movida, en la cabecera del mismo, en lugar de salir los nombres de cada presentador a su lado cuando ellos aparecen, lo que aparece es su cuenta de Twitter. De esta manera, vemos como para el programa y sus presentadores, es de buen ver, que cuantos más seguidores consigan en una red social en la cual lo importante es seguir personas que te interesen sin necesidad de feedback ninguno, más cuidada tendrá que ser su identidad digital y así conseguir más seguidores, y principalmente, más televidentes pues si lo que escribe en twitter es divertido ¿por qué no el programa? Y a la inversa.






De esto intuimos perfectamente, como cada día, nuestra Identidad Virtual cobra más y más importancia en nuestra vida, pues también es parte de nosotros, aunque no esté a la vista en cualquier momento de nuestras vidas.

EUGENIO PONZ PELUFO

sábado, 1 de octubre de 2011

¡No te metas a mi Facebook!

Con el desarrollo de las redes sociales y la aceptación de estas como herramienta fundamental para la vida cotidiana se pierde el miedo a publicar datos con mayor o menor relevancia. Cuando configuramos cualquiera de nuestras cuentas estamos constituyendo nuestra identidad virtual con aquello que decimos o bien ocultamos.

 Algo tan nimio como pueda ser nuestro nombre puede ganar importancia cuando una persona a la que no conoces te llama por él porque lo ha leído en alguna red social. No pasa sólo con el nombre, pues es sólo el principio. Con los datos que se publican en un perfil se puede saber edad, estudios de una persona, experiencia laboral, amigos en común e incluso gustos de todo tipo, ya sea por los musicales como "Sidonie" o por los de deportes como"Hacer vida social en pijama". 
Es algo rocambolesco pensar que alguien a quien no conoces de nada puede saber cuál es la última canción que has escuchado en Spotify sólo por el hecho de entrar en una página tan común como Facebook, al alcance de millones y millones de personas. Los datos no se almacenan en algún sitio medianamente desconocido, sino que páginas de consulta diaria o continua prácticamente que se instauran como una necesidad en la sociedad de hoy.

 ¿Es posible delimitar esa información? Por supuesto que sí. Cada portal da opción de modificar la privacidad de un perfil al antojo del usuario pero no siempre es tan fácil. Pese a que se tenga una cuenta cerrada a cal y canto, en las cuentas de los amigos aparecerán del mismo modo contenido tal como las fotos etiquetadas y los comentarios que se han dejado en otros perfiles. 
Por otro lado queda la cuestión de la cantidad de amigos que se van generando al tener una cuenta durante mucho tiempo, así como antes pasada con Messenger. Actualmente quienes reúnen 700 contactos, y sólo tratan con un 10% de ellos, saben que están exponiendo su vida privada. Eso sí, anima muchísimo recibir 300 felicitaciones de cumpleaños de gente que te recuerda el día que una página web así lo indica.

La red no es un lugar tan seguro como pensamos pero a diferencia de antes, no parece sorprender reconocer a gente por la calle por tener algún amigo en común o ser reconocido del mismo modo. Nos hemos amoldado al hecho de que la información esté al alcance del teclado.  Hasta la industria musical reflexiona sobre esto:



Lucía Castillo Monteagudo

viernes, 30 de septiembre de 2011

Introduciendo nuestro Blog

O lo que es lo mismo, ¿Qué es eso de Identidad Virtual?


Seguro que más de uno/a tuvo en su día uno de aquellos espacios de Messenger en donde podías escribir y subir fotografías con facilidad. "¡Cuando llegues a casa sube las fotos al Espacio!", solían decirnos cuando éramos los afortunados (o desafortunados) en llevar la cámara encima ese mismo día. "¡Escríbeme algo en el tablón!", y acto seguido nos arrastrábamos cibernéticamente hablando hasta el tablón de marras para contentar a tu amigo/a con unas cuantas palabras. ¿Os acordáis?



Estos pequeños "rincones en la red", que hacían las delicias de muchos hace más de cinco años, han evolucionado a lo largo de los tiempos en herramientas mucho más sofisticadas e interactivas. Poco se sabe hoy en día de aquella aplicación que te ofrecía Messenger, sin embargo, millones de cuentas en Facebook, Twitter, Tuenti, Blog, Flickr o Tumblr (por poner algunos ejemplos) se han abierto desde entonces.



Son muchos los movimientos mediante los cuales nos hacemos con una porción de la red día tras día. Podemos interactuar entre nosotros a tiempo real, colgar nuestras canciones favoritas, opinar (con mayor o menor acierto) sobre los temas que más nos interesan y, en definitiva, podemos informar sobre nuestra vida privada gracias a fotos o comentarios. Todas estas acciones van dejando poco a poco un rastro digital en la red que nos define como una identidad concreta, y si además somos participativos y solemos plasmar nuestras impresiones personales en foros y blogs ajenos, este rastro será cada vez más patente.
Porque una Identidad Digital no es, como a veces se piensa, la información que encontramos sobre nosotros mismos en Internet. Por mucho que aparezca nuestro Blog y/o cuenta de Facebook al teclear nuestro nombre, esa no es exactamente la definición. Se trata de algo más complejo, ya que una identidad digital es la idea que uno transmite de sí mismo a través de la red, y está formada por todos aquellos datos y servicios (relacionados o pertenecientes a Internet) utilizados por el individuo y que lo definen.



Como veis, el tema a tratar es muy importante (¡e interesante!) teniendo en cuenta que vivimos en un tiempo donde las redes sociales se desarrollan a ritmo vertiginoso, las nuevas generaciones crecen a golpe de click y la creación de identidades digitales es un hecho diario que puede resultar contraproducente en muchos casos. Esperamos que el contenido de Las Mil (y Una) Caras de la Red os guste e interese, y que participéis lo más que podáis si leéis alguna entrada que os llame la atención.


Irene Benlloch Cabiedas